III CONCURSO NACIONAL DE MICRORRELATOS Y POESÍAS DEL CENTRO DE PARTICIPACIÓN ACTIVA PARA PERSONAS MAYORES DE ISLA CRISTINA (REPOSITORIO)
Exponemos los premiados por el III CONCURSO NACIONAL DE MICRORRELATOS Y POESÍAS DEL CENTRO DE PARTICIPACIÓN ACTIVA PARA PERSONAS MAYORES DE ISLA CRISTINA promovido por Manuel Jesús Rodríguez Villegas.
En la categoría de microrrelato
Ganador: María del Rosario Gómez Fernández por Tacones más sensatos que lejanos.
Primer finalista: Antonio Gómez Fernández por Una paz en la vieja aldea.
En la categoría de poesía
Ganador: María Begoña Casañez por Hojas secas en las cunetas.
Primer finalista: Concha Mora Olmedo por Desde el otoño.
Jurado compuesto por Manuel Jesús Rodríguez Villegas, Miguel Ángel Hiniesta Sánchez y Ana Ríos Serrano.
La entrega de premios se realizó en las Instalaciones del Centro Arati de Isla Cristina.
A continuación se adjuntan los textos y las bases del concurso.
TACONES MÁS SENSATOS QUE LEJANOS
Yo quería ser chica Almodóvar, como Penélope Cruz en Volver, ocultando el cadáver del marido en un arcón congelador. Pero, para mi infortunio, ese universo ochentero y glamuroso se me escapó mientras trabajaba como maestra en una escuela de un pueblo perdido en la sierra de las Villuercas.
Hoy, uso tacones más sensatos que lejanos. Ya soy mayor, abuela, y tengo pocas ganas de ese mundo glamuroso, de lucimiento y trasnocheo. El manchego, en cambio, sigue imparable: ha triunfado en Venecia y posa, flanqueado por dos bellezas de piel lechosa, altísimas y que sólo se entienden
en inglés: sus nuevas chicas.
Cuando pensé que había perdido el tren de la fama, de los cócteles y vestidos llamativos, caí en la cuenta de que vivo en Extremadura, y que ese tren de mi vida salió de la estación con horas de retraso y terminó averiado en mitad de una dehesa y de la noche. ¿Un desastre ferroviario o una señal de cambio?
Decidí aprovechar la coyuntura.
Ahora, voy a un salón de belleza de mi barrio para que me den unas sesiones de blanqueamiento de piel a lo Michael Jackson. Mi armario se va llenando de ropa elegida con cuidado y estilo, que me conviertan en otro icono de la moda andrógina. También me he apuntado en una academia donde
prometen que, con su curso “inglés para torpes”, podré rodar en la lengua anglosajona en un par de meses.
Solo falta que el famoso director me dé una oportunidad. Y, si no, siempre queda otra alternativa, con la ayuda de la destronada Penélope: esconder un par de cadáveres más en el congelador... esta vez, de dos guiris despistadas. No quiero señalar a nadie, pero que vayan preparándose Tilda y Julianne… o como se llamen.
UNA PAZ EN LA VIEJA ALDEA
Tranquilo en su vejez, en el mundo rural, donde la vista se pierde reviviendo las viejas historias, que el anciano busca a través de los cristales, los recuerdos de aquellos tiempos en que el sol brillaba, y hoy, las nubes negras en su vida diaria esperando que amanezca un nuevo día, donde el sol alumbrará el encanto de las viejas casas que acompañan su soledad.
El reloj del Ayuntamiento, único guardián de su tiempo, que resonaba entre muros frescos de adobe, donde reviven viejas historias de hidalgo caballeros y nobles retratos que en los salones presiden, con rejas oxidadas por el tiempo donde no sabes dónde ir y salir no puedes. Al amanecer, el sol coloreaba las casas, iluminando los rostros arrugados y las miradas en silencio, sin embargo, en cada mirada y en cada suspiro, aguardaban el milagro; la visita de algún familiar que rompiera la rutina y revivieran las viejas historias. Ya en la vida provinciana, las horas son el sol, las estrellas los sueños, la luna su resplandor y cuando tocan campanas, seguro que a muerte son.
HOJAS SECAS EN LAS CUNETAS
Veinte de noviembre,
el eje de la tierra inclinado hacia el sol
en un punto medio
como un derviche ensimismado en su danza,
gira sobre sí mismo
describiendo una órbita elíptica y algo excéntrica.
Hace ya dos meses del último equinoccio.
Saturno va llegando para unirse a Júpiter
en los amaneceres nítidos y cada vez más fríos.
El otoño camina hacia el invierno sobre hojas ocres.
Avanza sin detenerse en la luz limpia de sus tardes breves.
Los manzanos han dado ya sus frutos
hay olor a sidra nueva en las aldeas
y fogatas que arden y campanas que suenan
bañando los tejados de una cálida melancolía.
Olvidado el verano ya nadie busca flores
las flores del otoño, tienen extrañas formas y colores.
DESDE EL OTOÑO
Caminos y veredas
atraviesan el páramo.
Caminos y veredas
conocieron mis pasos.
La luz de mi memoria
alumbra hoy el pasado,
que juega en esos campos
donde ya nos amábamos.
Poesía silenciosa
anida hoy en mis manos
y una luz misteriosa
reverbera en los prados.
Son aquellos recuerdos
que se mecen extraños
en los robles y encinas
que pueblan esos campos.
Nuestros amores párvulos
resuenan hoy lejanos
mas sus ecos difusos
traspasan el pasado
y devienen poesía
entre nuestros abrazos.
La calma del otoño
deambula en estos años.
Primavera lejana
se oculta entre las ramas
y respira silencio
plateado de canas.
Y ahora aquellos días
nos parecen en calma
y sonidos y olores
desprenden nuestras palmas
y sombras y fantasmas
se ciernen sobre el alma,
que aún en el otoño
respira enamorada.
Descargar las bases de la tercera edición:

Comentarios
Publicar un comentario